TÉCNICA

Truquillos de andar por casa para alargar la vida de tus cuerdas

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Miércoles 22 de octubre de 2014

A lo mejor llevas un tiempo pensándolo, cambias de cuerdas con frecuencia: antes de una grabación, de un concierto importante, cuando sientes que tu instrumento ya no afina ni octava bien, o sencillamente cada vez que se rompe alguna. Cada guitarrista tiene su método y razones y sin embargo la mayoría ignoramos que hay trucos para que duren más y afinen mejor. Si quieres reducir el gasto cada mes, o lo que es mejor, gastar de manera inteligente, quizá alguno de estos consejos te sirvan.



Por Guitarrista Online:

Todo guitarrista, profesional o amateur, cambia un incontable número de veces las cuerdas a su guitarra eléctrica, acústica o española a lo largo de su vida. ¿Alguna vez os habéis detenido a pensar cuánto nos cuesta la aventura? Si estás pasando una mala racha quizá este artículo pueda ayudarte, si no a superarla, al menos a suavizarla. Te damos información y consejos prácticos para que tus cuerdas duren más y, lo que es más importante, en mejores condiciones. Para que lo último que deje de sonar bien sea tu música.

Truquillos caseros

La principal causa del deterioro en las cuerdas es la oxidación que se produce por el sudor que nuestras manos depositan en ellas. El sudor de cada persona es diferente. Algunos, con una mayor concentración de ácidos, generan una oxidación más rápida que otros, aunque por norma, todas las cuerdas se oxidan, más pronto que tarde, si el sudor permanece sobre ellas. Por supuesto, esta es una regla que presenta numerosas variantes y que se aplica más a las entorchadas que a las primas. Lógicamente, no es lo mismo tocar muchas horas al día que pocas, ni tampoco hacerlo en invierno que en verano, cuando el calor nos saca aguas de todas las partes del cuerpo… Resulta evidente que dependiendo de las circunstancias tendremos más o menos cuidado.

Sin embargo, adoptar el hábito de limpiar las cuerdas tanto antes como después de tocar (y muy especialmente después) para que el sudor no haga su trabajo a su antojo, nos permitirá disfrutar del brillo de su sonido por más tiempo, de su capacidad para octavar correctamente y, consecuentemente, a mantener una afinación en condiciones.

Un consejo sencillo: una vez por semana les aplicas Dupont 65 para limpiar cuerdas. Este compuesto limpia efectivamente toda la encordadura y la deja muy dóciles y deslizantes tanto para el trabajo de la mano izquierda como de la derecha. Después de tocar aseguras la guitarra con la tapa hacia arriba y, con mucho cuidado, aplicas a cada cuerda un poco de este líquido, sin empapar en exceso.

A continuación, con un paño de algodón limpias cada cuerda hasta que el paño se manche, esto prueba que la cuerda está limpiándose, hacerlo así con cada cuerda hasta que el paño no se manche.

Después de nuevo aplicas el el líquido cuerda por cuerda, ahora con muy poquita cantidad. Solo una recomendación, procurad que el líquido no toque la tapa o cualquier otra parte de la guitarra.

Pero aún así puede ocurrir que tus cuerdas, por más cuidados que le prodigues, acaben dándote algún que otro problemilla pese a seguir al pie de la letra nuestras sugerencias. Si así ocurriera, todavía podríamos sacar un “As” de la manga para intentar retasar el aparentemente inevitable cambio de encordado: prueba a quitar la cuerda y volver a ponerlas rodándolas de 1 a 1,5 centímetros en el puente, de manera que la parte ya desgastada por el roce con los trastes quede fuera del contacto con éstos. Esto funciona, comprobado, pero será necesario que al colocar las cuerdas recuerdes no cortar el sobrante que te quede en el clavijero, ya que será el que te sacará de unos cuantos apuros.

Si se cortan, no te cortes…

Las cuerdas se cortan, sí, y con mayor frecuencia de la que se piensa. Incluso alguna vez nos habrá sorprendido sin cuerda de repuesto y una cara de tontos que tarda horas en borrarse. Por lo general es recomendable tener en el estuche o funda de nuestro instrumento cuerdas de repuesto (nuevas o viejas, el caso es tener cuerdas…), pero si no las tuvieras debes tener en cuenta que a una cuerda rota, dependiendo de por dónde, podemos atarla y volver a tensarla sin perjudicar necesariamente la afinación y respuesta. A menos, claro está, de que el nudo nos quede en medio del diapasón e impida apoyar en ciertos trastes. Por norma, siempre que la cuerda se corte cerca del puente o la selleta del clavijero, esta solución de emergencia será plausible de ser implementada.