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Iniciación a la guitarra

Primeros pasos: Traslados
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Primeros pasos: Traslados

Lección de técnica

Continuamos con nuestro aprendizaje. Ahora nos centraremos en el desplazamiento de la mano izquierda a lo largo del mástil, lo cual requiere un especial cuidado para que los movimientos no interfieran en la calidad de la ejecución. Las notas que puedes tocar en la guitarra están distribuidas a lo largo de todo el mástil pudiendo pulsar desde la más grave (sexta cuerda al aire) hasta las más agudas, pisando la primera cuerda desde la casilla 12 en adelante, ahí donde el mástil se hace muy incómodo.

Primeros pasos: Traslados

Además de dicha incomodidad se presenta otro problema: a veces, por razones de digitación debes tocar un fragmento de música saltando rápidamente de una parte a otra del mástil, creando tensión en la mano izquierda y corriendo el riesgo de pisar mal la nota a la que vas. Esto tiene dos consecuencias nefastas: el cansancio muscular, producto de movimientos bruscos y descontrolados y la mala calidad del sonido obtenido, producto de una ejecución torpe, carente de plasticidad, de musicalidad.

Para resolver este problema aprenderás el mecanismo correcto de músculos y articulaciones durante los desplazamientos de la mano izquierda.

Los traslados son más difíciles de hacer cuanto más notas haya que tocar y más rápida sea la velocidad de ejecución. Empezarás a estudiar su mecanismo tocando una pieza muy lenta que te permitirá tener mucho tiempo para preparar cada desplazamiento de la mano izquierda.

Recuerda: este trabajo tiene que ver con lo que llamamos técnica de ejecución y como tal no sirve de nada si no lo haces lentamente, razonando cada movimiento para exigirle a tus dedos una precisión de relojería. Tus manos aprenderán a moverse bien porque se lo has enseñado, y poco a poco irás desarrollando una mecánica inconsciente, una forma de mover los dedos, las manos y el cuerpo que parecerá natural, pero detrás tendrá mucho trabajo y mucha paciencia.

A la música
Tal y como lo indica su nombre, esta pieza es tranquila, lenta, cantábile (Gráfico 1). ¿Qué significa cantábile? Cantable, melodiosa.
• Empieza contando mentalmente 1, 2, 3, 4, 1, 2, 3, 4, etc., varias veces, sin parar entre serie y serie, acompañando la cuenta con movimientos de las manos en cámara lenta y dando al 1 de cada serie un pequeño énfasis (¡pequeño!). Ahora, cuando ese pulso lento se instale en tu cuerpo y te obligue a acomodar la respiración, recién ahora empieza a tocar. Este ejercicio es muy bueno para empezar a estudiar cuando llegas a casa después de un largo día lleno de preocupaciones que te ponen la sangre a un ritmo vertiginoso y no te deja concentrar en el estudio.
• Con el pulgar tocas el bajo (Re) en el primer pulso y lo dejas sonar durante todo el compás. En el segundo pulso tocas las dos corcheas (Fa# y Sol) y en el tercero tocas la blanca (Fa#) cuyo sonido se prolonga hasta el cuarto pulso. Cuando tocas el bajo del siguiente compás tienes que cortar el anterior porque de lo contrario se superpondrán desagradablemente. Algo así como dos personas hablando a la vez.
• Todos los compases se tocan de la misma forma excepto el último.
• Respeta la digitación indicada para la mano derecha: pulgar, índice, medio, índice.
• Puedes tocar los primeros dos compases sin mover la mano izquierda pero en el tercero necesitas hacer el primer traslado: al tocar la última nota del segundo compás, mientras la misma está sonando, haces un pequeño gesto con el brazo izquierdo procurando eliminar cualquier exceso de fuerza, aflojando las articulaciones de la muñeca, el codo, el hombro y hasta del cuello y la de la cintura. Justo cuando tocas el bajo del tercer compás, como en ese primer pulso no hay melodía, aprovechas para aflojar por completo la presión del pulgar de la mano izquierda sobre la parte posterior del mástil y trasladas la mano, de manera que el pulgar quede ubicado ahora entre las dos notas que tiene la melodía sobre la primera cuerda (Sol y La). El resto de los traslados se realizan de la misma forma.
• El secreto de un buen traslado es la preparación de los músculos y articulaciones y la anticipación de los movimientos. Es decir: siempre que estés en una posición, la inercia llevará a tus dedos a anclarse a la misma, con lo cual, antes de un desplazamiento tienes que darles un aviso para predisponerlos al movimiento. Luego, dependiendo de la complejidad de cada música (cantidad de notas, velocidad, etc.) deberás estudiar en qué momento conviene hacer el traslado para que la ejecución no se resienta. En nuestro caso está claro que el momento apropiado es el primer tiempo de cada compás porque los bajos son notas al aire y la melodía se calla.
• El compás final tiene dos sonidos simultáneos: puedes tocarlos con pulgar e índice o con pulgar y medio; da igual. Lo importante es que en ese punto no se te desmadre el sonido. Existe el riesgo de que tironees de ambas cuerdas y el sonido sea defectuoso. El otro problema es que en toda la pieza has utilizado el sonido apoyado y en este punto no podrás, con lo cual, deberás procurar que el cambio de toque (apoyando y sin apoyar) no produzca variaciones desagradables en el timbre, cuerpo, volumen y calidad del sonido.
• Ten especial cuidado en mantener la duración de la última nota de cada compás (dos pulsos). Como vivimos a un ritmo frenético suele ocurrir que nos ponemos muy nerviosos frente a las cosas lentas y percibimos el paso del tiempo de forma distorsionada. Para controlar esto te recomiendo dos cosas: tocar con metrónomo y grabarte y oírlo luego para comprobar si lo que oyes mientras tocas se corresponde con la realidad. ¡Te llevarás muchas sorpresas!
• Por último no olvides aplicar los recursos técnicos estudiados (mover poco los dedos, vibrato, etc.)

Para los más inquietos
Cada bajo que aparece en el primer tiempo de cada compás es el representante de un acorde. Con el sonido del bajo estamos sugiriendo la sonoridad de un acorde con más notas que podríamos utilizar para acompañar esta melodía. Imagina que la melodía pertenece a una balada y tararéala (o ponle letra tú mismo) mientras la acompañas rasgueando libremente estos acordes (Gráfico 2). De esta forma lograrás dos cosas:
• Vivirás el carácter cantable de la melodía y cuando en lugar de tararearla la puntees en la guitarra notarás si la ejecución es torpe o plástica.
• Al tocar un acorde por compás, con todas sus notas, su color y sonoridad, entenderás mejor el motivo por el cual en la versión del Gráfico 1 hay que cortar un bajo cuando aparece el siguiente. Imagínate por un momento qué feo sería que al rasguear un acorde continúe sonando el anterior.

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